Barrancas de la costa
Y cuando las barrancas se caigan?
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- Categoría: Crónicas de Atlántida
- Creado en 03-08-2016

Cuando finalmente, por obra de la naturaleza y –sobre todo- por la acción humana, las barrancas del Águila se desmoronen, ya no quedará nada para mostrar a nuestros descendientes y a los turistas que visitan la zona. Por cierto que la naturaleza es implacable y su obra se aprecia muy visiblemente en la costa atlantidense; la cual a lo largo del tiempo ha perdido dunas, ha perdido barrancas y mucha vegetación.
Los vecinos más antiguos saben que por delante de “El Águila” en Villa Argentina había por lo menos doscientos metros de terreno antes de llegar a la playa propiamente dicha. La construcción no se veía desde la misma. Había barrancas y un monte de eucaliptus junto a otras especies vegetales. Todo ello formaba parte del jardín de la casa de campo llamada “El Barranco”, que había hecho construir Natalio Michelizzi, alejada del centro del Balneario.
Michelizzi inició su obra transformadora en Atlántida, desde el año 1936 en adelante, comprando la mayoría de los terrenos libres de edificación que eran propiedad de la sociedad anónima denominada “La Territorial Uruguaya”, fundada por un grupo de amigos encabezados por Juan Pedro Fabini y Francisco Ghigliani.
Si hablamos concretamente de “El Águila”, la misma se plasmó entre los años 1945 y 48, y fue una construcción que no tenía como destino servir de vivienda sino ser una “folie du jardín”, un refugio para reuniones de amigos y un lugar privilegiado para contemplar el mar (el Río de la Plata en realidad). Han pasado 68 años desde entonces y, como se sabe, la construcción ha perdido gran parte de su estructura original junto con el monte y las barrancas que estaban por delante del “pájaro de piedra”.
Tuvo por suerte, un valioso –y único- intento de preservación hecho en el año 2005; el cual consistió en la construcción de un muro de contención con gaviones de alambre de acero rellenos de piedras especialmente cortadas. El muro ha servido para contener el avance de la erosión frontal que hubiera terminado por hacer caer lo que se mantiene en pie de este verdadero monumento histórico departamental.
Pero, a no equivocarse, no todo el descaecimiento sufrido por “El Águila” ha sido obra de la naturaleza, también la mano del hombre ha tenido muchísimo que ver en ello. La tala de árboles; las malas decisiones en cuanto al direccionamiento de las aguas pluviales; la autorización de una avalancha de construcciones cada vez más cerca del borde de las barrancas; el vandalismo en puertas y ventanas del monumento; la conducta poco apropiada de los visitantes (que son muchos) y que se empeñan denodadamente en subirse hasta la cabeza, en arrancarle las piedras que semejan plumas, en aflojar las piedras del parapeto delantero, en inventar caminos para subir desde la playa sin utilizar la escalera; etc, etc.
Y sobre todo el abandono y la indiferencia por parte de quienes tienen la responsabilidad -y las posibilidades- de salvar lo que queda del mayor ícono histórico y turístico de la costa de Canelones, el cual aparece en toda la folletería que refiere al departamento y al Municipio de Atlántida como una atracción insoslayable.
Todo lo anterior sirve de preámbulo para referirme a un nuevo intento de “explotación comercial” que parece apuntar hacia “El Águila”. ¿A qué me refiero? Pues a lo siguiente: Ha aparecido en el mensuario “Ámbito Canario” (Año 4, N°40, del mes de julio 2016), un artículo en el que se habla de la presentación ante el Municipio de Atlántida de un proyecto llamado “Paseo del Águila”, destinado supuestamente a <<salvar el monumento>>. El mismo consiste básicamente en la creación de una feria artesanal permanente dentro del terreno que rodea la edificación. Cito textualmente:
“...Esta feria volcaría recursos al municipio pero una parte de estos se deberían destinar a la O.N.G. EL ÁGUILA para el mantenimiento de la misma...”.
Pensar en la preservación del monumento de esta manera es ignorar por completo cuál es el verdadero estado del mismo y además no tener ni idea de la problemática costera.
Debería saberse que para los terrenos que rodean El Águila no es conveniente, en absoluto, agregarle cada vez más personas transitando y rompiendo el escaso tapiz vegetal que allí va quedando. Gente pisoteando y desmoronando el borde de la barranca.
Debería saberse que lo que la O.N.G. sueña, o soñaba al menos en su creación, era precisamente “borrar” la calle interior y convertir todo el predio en un parque arbolado y enjardinado, en el cual solo se pudiera transitar a pie por mínimos senderos trazados especialmente con ladrillos o con madera. Hasta se comenzó a dialogar formalmente con los parapentistas, que utilizan la barranca como plataforma de despegue, para limitar al mínimo posible una acción destructora del tapiz vegetal. Incluso, en varios textos emanados de la O.N.G. se había adoptado la conocida frase que podemos encontrar en varias áreas territoriales protegidas de nuestro país: “No deje más que huellas, no se lleve nada más que fotografías”.
¿Cómo podría pasarse, ahora, a avalar la instalación de una feria artesanal?, con baños químicos, con puestos de comida -que es lo primero que aparece en este tipo de emprendimientos-, con residuos como los que siempre se generan en las ferias.
Y parece hasta inocente proponer que una parte de los recursos producidos por este emprendimiento sean destinados al “mantenimiento” de El Águila y que de ello se encargue la O.N.G.
¿Cuánto dinero puede generar una feria? ¿Cuánto sería una parte de ello?
Es insólito, y demuestra una ignorancia total del tema, el pensar que la O.N.G. pueda hacerse cargo de la parte fundamental del problema, que es lograr mantener sin desintegrarse y derrumbarse el monumento propiamente dicho. Porque el acondicionamiento y preservación de la edificación y predio necesitan de un aporte económico de tal magnitud que solo podría lograrse con el apoyo e intervención directa y comprometida del gobierno nacional, y el departamental, quizá procurando también apoyo internacional. Para ello tendría que ser declarado Patrimonio Inmueble Nacional (hasta ahora no lo es) y luego ser objeto de un proyecto en el que intervenga el Ministerio de Turismo (MINTUR), el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial, y Medio Ambiente (MVOTMA). Este último es el que tiene mayor injerencia en el tema, por ser también un problema de conservación de la costa.
Desde hace unos años se ha producido un gran desarrollo inmobiliario en Villa Argentina y sobre todo en las cercanías de El Águila ¿Alguien podría negar que la presencia del monumento es lo que da relevancia a la zona y lo que atrae las miradas de los inversionistas inmobiliarios? ¿Qué pasaría si el objeto de atracción desapareciera? Tal vez podría suceder algo parecido a cuando el ferrocarril dejó de funcionar, y las estaciones y pueblitos que estaban a la vera de las vías férreas se convirtieron en fantasmas. De ahí surge la interrogante del título ¿Y cuando las barrancas se caigan…?
Sin embargo ninguno de los propietarios de los edificios y residencias construidos se ha acercado a la O.N.G. a preguntar ¿qué se necesita para preservar y mantener este inmueble patrimonial, cuya presencia nos conviene a todos? No lo han hecho. Las construcciones nuevas aparecen y se les pone un nombre que incluye la palabra Águila como gancho vendedor, pero después a otra cosa. Y allí se queda el solitario “pájaro de piedra”, más solo e ignorado que nunca.
A los autores de este proyecto “Paseo del Águila”, y a quienes lo avalan, se les podría sugerir la lectura de un documento elaborado por el Arq. Walter González López (integrante de la O.N.G. El Águila) que se denomina “Informe de situación edilicia y estabilidad integral del monumento El Águila”, (Dic- 2014).
También existen informes del Departamento de Geología, de la Facultad de Ciencias, sobre la vulnerabilidad del sistema costero y recomendaciones que se deben tener en cuenta para su recuperación y conservación. Seguramente que la instalación de una feria artesanal, tan cercana a las barrancas, no está entre las acciones recomendables para ello.
Por: Wilson Mesa
Para conocimiento, se agrega la siguiente información:
MEDIDAS CAUTELARES
“Resolución N°07/06939 Expediente 2007-81-1010-00110
Acta N° 07/00445
VISTO: la Resolución N07/03803 de fecha 11/07/07 (fs. 19 y 20), mediante la cual se remiten las presentes actuaciones a la Junta Departamental de Canelones solicitando anuencia para proteger con medidas cautelares las propiedades inmuebles indicados en el Resultando III) de la misma, hasta tanto no se promulgue la Ordenanza de Preservación y puestas en valor del Patrimonio Inmueble Departamental, estableciéndose la prohibición, por el plazo estipulado, de realización de obras, demoliciones, reparaciones, ampliaciones, adecuaciones, fraccionamientos, reparcelamientos, o cambios de régimen de propiedad, así como usos comerciales, sin contar con anuencia previa de la Comisión Honoraria Departamental del Patrimonio y obtención de los permisos y/o habilitaciones municipales;
RESULTANDO: que el Legislativo Departamental, por Resolución N1234 de fecha 21/09/07 (fs. 26 a fs. 29), concede la anuencia solicitada;
ATENTO: a lo precedentemente expuesto;
En acuerdo con la Dirección General de Planificación Territorial y Acondicionamiento Urbano el Intendente Municipal interino de Canelones
“Resolución N°07/06939 Expediente 2007-81-1010-00110
Acta N° 07/00445
VISTO: la Resolución N07/03803 de fecha 11/07/07 (fs. 19 y 20), mediante la cual se remiten las presentes actuaciones a la Junta Departamental de Canelones solicitando anuencia para proteger con medidas cautelares las propiedades inmuebles indicados en el Resultando III) de la misma, hasta tanto no se promulgue la Ordenanza de Preservación y puestas en valor del Patrimonio Inmueble Departamental, estableciéndose la prohibición, por el plazo estipulado, de realización de obras, demoliciones, reparaciones, ampliaciones, adecuaciones, fraccionamientos, reparcelamientos, o cambios de régimen de propiedad, así como usos comerciales, sin contar con anuencia previa de la Comisión Honoraria Departamental del Patrimonio y obtención de los permisos y/o habilitaciones municipales;
RESULTANDO: que el Legislativo Departamental, por Resolución N1234 de fecha 21/09/07 (fs. 26 a fs. 29), concede la anuencia solicitada;
ATENTO: a lo precedentemente expuesto;
En acuerdo con la Dirección General de Planificación Territorial y Acondicionamiento Urbano el Intendente Municipal interino de Canelones
RESUELVE:
1.- PROTEGER CON MEDIDAS CAUTELARES las propiedades que a continuación se detallan, hasta tanto no se promulgue la Ordenanza de Preservación y puestas en valor del Patrimonio Inmueble Departamental:
ATLÁNTIDA
1. CASA DE VILAMAJÓ
2. MIRADOR EL ÁGUILA
3. HOTEL REX (Rambla y calle 1)
4. FORTÍN DE SANTA ROSA (Avda. Santa Rosa de Lima y calle 2)
5. LAS CASONAS DE LA RAMBLA, 8 CONSTRUCCIONES
1. CASA DE VILAMAJÓ
2. MIRADOR EL ÁGUILA
3. HOTEL REX (Rambla y calle 1)
4. FORTÍN DE SANTA ROSA (Avda. Santa Rosa de Lima y calle 2)
5. LAS CASONAS DE LA RAMBLA, 8 CONSTRUCCIONES
2.- PROHIBIR por el plazo estipulado, la realización de obras, demoliciones, reparaciones, ampliaciones, adecuaciones, fraccionamientos, reparcelamientos o cambios de régimen de propiedad, así como usos comerciales, sin contar con anuencia previa de la Comisión Honoraria Departamental del Patrimonio y obtención de los permisos y/o habilitaciones municipales.
3.- POR GERENCIA DE SECTOR DESPACHOS Y ACUERDOS, incorpórese al Registro de Resoluciones, comuníquese a la Junta Departamental de Canelones, Dirección General de Planificación Territorial y Acondicionamiento Urbano y sus respectivas Gerencias de Sector de las Juntas Locales de Las Piedras, Pando, Atlántida, San José de Carrasco y Gerencia de Sector Contralor Construcciones Civiles y siga a la Comisión Honoraria del Patrimonio Departamental. (FDO.) PROF. YAMANDÚ ORSI Intendente Municipal Interino, Sr. HÉCTOR ORTEGA DEL RÍO Secretario General Interino, ARQ. ANDRÉS RIDAO Dir. Gral. de Planificación Territorial y Acondicionamiento Urbano.
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